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Rui Silva: viaje al interior de la muralla nazarí

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09/10/2018 10:00

Ha crecido en silencio. Ha madurado junto a veteranos como Memo Ochoa y Javi Varas. Ha esperado su oportunidad. Ha llegado su momento. Ahora que los focos se centran en sus actuaciones de una forma más exigente, Rui Silva ha dado un paso adelante para asentarse como una muralla portuense de 2,10m de envergadura que resguarda la portería rojiblanca. 

“Soy un jugador tranquilo y tengo que dar más de mí: ser más agresivo, hablar más… Para crecer necesito eso”, explica el guardameta. Se pretende más enérgico sobre el césped. En la calle, donde no tiene que disimular su carácter reservado, pide respeto cuando se apuntan detalles ajenos a su rendimiento deportivo. “Cuando se publican cosas sobre mi vida privada, sobre dinero… Eso me enfada”.

Rui Silva disfruta con su oficio, aunque no siempre lo ejerció en la misma posición. En Oporto se formaba un delantero con las trazas de un futuro Ibrahimovic. Contaba con apenas ocho años cuando el fútbol sala entretenía sus horas extraescolares y encaminó su vida. La casualidad lo llevó un día debajo de los palos. Y ahí hace carrera como el penúltimo producto de una escuela pródiga en talentosos ‘goleiros’ como la portuguesa. Trabaja al máximo. Pero de nuevo la timidez: “Me generaba algunos problemas. Con la confianza de los minutos todo se desarrolla de una manera más natural. He ganado mucha confianza en este año y medio para acá”.

Ese es el tiempo que lleva en un destino al que acudió sin expectativas, pero que ha superado todas. En el interior de la parte rehabilitada de la Muralla Nazarí, cerca de la Ermita de San Miguel Alto, comparte un ejercio de introspección durante una sesión de fotos para el club. “Disfruto la ciudad desde el primer día que llegué. La he paseado y conozco su historia y lo bonita que es”.

Ahora siente su estancia de una forma más plena. Por su titularidad. Por la buena marcha del equipo. “Espero que sigamos con mucha ilusión, que los aficionados disfruten con nosotros. Tenemos un buen grupo, con mucha pasión, y espero que sigamos disfrutando”. En cada entrenamiento. En cada jornada. Ladrillo a ladrillo. Fortificando un deseo común.