Hace no muchos años era algo relativamente frecuente una imagen como la que va delante, esto es, la plantilla del Granada CF con su cuerpo técnico al frente posando para la posteridad en un alto de su sesión de preparación física en un escenario campestre. Los pinos del entorno del pantano de Cubillas vieron muchas veces corretear a distintas plantillas rojiblancas, y también los del Llano de la Perdiz. Ahí, en los escalones que rodean el reloj de sol del Parque de Invierno, está tomada la fotografía de Julio Pedregosa, que tiene fecha: miércoles 26 de noviembre de 1986, preparando el partido de la jornada 14 en El Arcángel cordobés y sólo tres días después de empatar en Los Cármenes sin goles frente al gallito Salamanca, en aquella 2ª B 86-87 de un solo grupo con premio de ascenso directo para los cuatro primeros clasificados.
Lo que ya no era tan frecuente es que no todos los que posaban pertenecieran a la plantilla rojiblanca o a su cuerpo técnico como ocurre en esta curiosa foto. En primer término, de pie, está el entrenador, Joaquín Peiró, con chaqueta de chándal blanca, y a su izquierda su segundo, Antonio Díaz Vaquerizo. Pero el que está a la derecha del míster es alguien que nunca tuvo como oficio el fútbol -que sepamos-, sino que su fama y fortuna se la dieron los toros. Es Juan Antonio Ruiz, Espartaco, por entonces primera figura del arte de Cúchares. Y no es que estuviera a prueba o se sopesara por la directiva de Alfonso Suárez su incorporación, sino que su gran amistad con otro técnico granadinista, Pepe Macanás (a su derecha en la foto), con el que tenía proyectado montar a medias algún tipo de negocio en nuestra tierra, le franquearon el acceso al entrenamiento como uno más, y ahí lo vemos.
La curiosa foto es gentileza del periodista veleño Jesús Hurtado Navarrete, quien posee uno de los mejores archivos fotográficos de nuestro equipo y siempre que se le solicita está dispuesto a colaborar desinteresadamente. El propio Hurtado está también en la fotografía y a él pertenece la cabeza con bigote que sobresale por encima de la de Peiró. A petición del míster solía Hurtado hacer de “liebre” de los jugadores en aquellas sesiones de footing por esos montes, como campeón andaluz de 3.000 obstáculos que fue en sus años mozos.
Muchos granadinistas reconocerán sin esfuerzo a la mayor parte de los que aparecen en la foto y recordarán con cariño esta plantilla torera que, con mucho pundonor y no sin arte, consiguió el ascenso a Segunda división al quedar tercer clasificado.