El Granada Club de Fútbol presenta oficialmente a su nueva mascota: Granaín. Se trata de una granada hecha de barro rojo y cerámica granadina que convierte el símbolo que da nombre al Club en un personaje con vida propia, diseñado para reforzar el vínculo entre equipo, ciudad y afición.
Su nombre nace de las expresiones populares: no hay nada más granaíno y granadinista que Granaín.
La elección de la granada resulta natural por la fuerza que tiene como emblema más reconocible del Club: forma parte del escudo, del nombre y de la identidad histórica del equipo nazarí, así como de la ciudad y la provincia.
Granaín incorpora detalles inspirados en la cerámica granadina como parte de su vestimenta, en tonos blanco y azul cobalto —como los colores primigenios del club— que envuelven el rojo principal, el mismo que tiñe los muros de La Alhambra al caer el sol. Su interior de barro, material sencillo y sin pretensiones, evoca el pasado más humilde del Granada CF y su crecimiento desde la base.
Sobre su cabeza se alza una pequeña corona, símbolo del legado nazarí y del orgullo histórico de Granada.
Otro de los rasgos distintivos del diseño es el contorno del Mulhacén, cuya silueta se dibuja en sus cejas como guiño al gran símbolo natural de la provincia, aportando personalidad y un vínculo directo con el entorno geográfico.
En cuanto a su personalidad, es cercana y amigable, aunque a veces deja ver esa malafollá tan granadina: una mezcla única de ironía, ingenio y carácter que no todos entienden… pero que todos respetan.
Granaín surge con una vocación clara: convertirse en embajador del Club dentro y fuera del estadio. Más allá de su dimensión lúdica, conecta tradición y pasión, transmite alegría a los más pequeños y carácter a los rivales.
Su objetivo es reforzar la identidad granadinista a través de un símbolo reconocible y coherente con la historia de la entidad rojiblanca, con proyección nacional e internacional. Asimismo, entrará a formar parte del colectivo de mascotas de LaLiga.