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Granada CF
La crónica | Licencia para volar

En el Nuevo Los Cármenes se reclama el derecho a soñar. El Granada CF vuela junto a su hinchada, aúna fuerzas con ella y gana partidos como el de esta jornada ante el Deportivo Alavés. El equipo, con escaso margen de descanso tras el duelo con el Athletic, se olvidó de la fatiga y se contagió del ambiente para aguantar en los minutos finales el apretado 2-1.

Lucas Alcaraz sólo introdujo un cambio respecto al último once titular. Cuenca ocupó el lugar de Foulquier. El equipo respondió con garantías. Ofreció credibilidad en defensa y presumió en ataque de sus figuras, entre ellas dos exquisitos Andreas y Carcela que merodearon las zonas de peligro en constantes viajes de ida y vuelta de banda a banda.

Entre el convencimiento local sobresalió el incombustible Wakaso, creador y destructor según pida el juego. Hoy también goleador porque así lo solicitó un rechace goloso al borde del área que cruzó de zurda hacia la red (min. 38).

En la reanudación se siguió viendo a un grupo compacto, bien posicionado y preparado para aumentar ventaja en cuanto fraguase alguna contra. En el minuto 53 llegó el 2-0, firmado con un ajustadísimo chut de Cuenca.

La tranquilidad duró poco porque el Alavés recortó pronto por medio de Camarasa (min. 57). Apareció una breve duda anímica y algún síntoma de cansancio. Lo primero se encargó de paliarlo la grada. Lo segundo, el míster con sus cambios, condicionados por los problemas físicos de Hongla y Héctor

Las expulsiones de Katai y Alexis ya en el tramo final tranquilizaron las pulsaciones. El pitido final dio rienda suelta a una nueva fiesta rojiblanca. La semana fantástica aún obliga a una parada en Leganés que se presenta en el calendario como la primera gran ocasión de la temporada para abandonar provisionalmente la zona que quema.